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martes, 20 de julio de 2010CambiosEl día se asomó por la rivera del horizonte que nacía desde detrás del planeta, cohibido, vacilante. Dicen que el día no existía. Nadie lo cuestionó alguna vez, era asunto inserto en la laguna de la duda. El día deslizaba sus anchuras por la redondés de la esfera, lentamente estiraba sus extremos de luminiscencia por un espacio que desconocía; que lo desconocía. Dicen que el día no existía, hasta que la noche replegó junto a sus ya durmientes luciérnagas, y cedió lugar a la existencia de un cambio.Me hace falta un sol para hacer existir un día. Me hace falta el medio, la razón y el impulso para dar la retirada de la noche y dar cavida a la extensión del día y del azul del aire. No es del todo difícil pensar que las cosas son perecederas. Ni la más perfecta flor logra serlo por siempre. Vemos a diario como pasan los días y cambian estos a su vez; la nube de ayer bajó a llorar la colina, el gorrión de alitas cortas destruyó la soledad de una compañera que se alimentaba de sus cantos, el camión de gas licuado tiene nuevos servicios para los clientes para pagar sus cuentas y gastos mensuales, el vecino pansón del frente estrenó su nuevo abrigo, mi madre sumó el domingo 365 días más a la vida que ya lleva sobre sus espaldas, y el día se asomó por la ventana. Las cosas cambian, y no siempre nos percatamos de ello hasta ya muy expandido este. No solo las cosas, los seres -los que y quienes- también lo hacen. No me excluyo. Yo también cambio. Mi comida favorita era el puré con carne. Era, porque un día me di cuenta que odiaba las papas -ok, odiar suena feo; cambienlo por 'no gustar' o algo que implique malestar de la lengua cuando se consume-. Mi música favorita eran canciones romántica-mamonas-cebolleras sin sentido para una mente infante en ese entonces. Ahora y sin querer me inclino por sonidos más toscos -o tarreros si quieren- y bastante más consiente del mensaje de la canción. Son cosas bastantes nimias y carentes de importancia, pero que en conjunto, estas desencadenan un gran cambio, tipo retroalimentación positiva, en la vida de cada quien. ¿No se han preguntado el por qué cambian las cosas? Ahora que miro atrás, el camino deja al descubierto alguna de mis huellas y otras junto a las mías; algunos caminos recorridos y otros ignorados; algunas puertas abiertas, otras cerradas, a medio destrozar y otras a medio romper; un miedo que pensé había olvidado recordó el camino de vuelta al juego, pero no tiene la llave para entrar, viene pisándome los talones y un valor que corre más rápido que yo me tira de la blusa hacia adelante a duras penas, sin esperar a que pueda seguirle el ritmo; y todo eso, es tanto, tanto que, aveces, me da miedo. Quiero saber el por qué cambió mi comida favorita, y por qué no me gustan del todo las canciones romántica-mamonas-cebolleras. Quiero saber por qué me encantaba dormir en mi habitación sola, y ahora siento la extraña necesidad de compartir el sueño con alguien, dándome cuenta cuando necesité dormir con una tropa de peluches en mis sábanas. Quiero saber por qué veo cosas que antes no, como el arcoiris camuflado que despierta en el ocaso de todos los días. Quiero saber por qué un día de diablos se convierte en el día que conoces a tus verdaderos amigos, y te encantas con eso. Quiero saber el por qué hay momentos buenos, que se tornan momentos inolvidables. Quiero saber el por qué hay cambios para mal. Siendo pequeños tenemos todos buenas intenciones, pero al tiempo le otorgamos la facilidad de dejarnos al descubierto pedazos de nosotros que se pudren dentro, y nos volvemos irritables, amargados... acercándonos a la maduréz, como 'todo un adulto'. Como el por qué de decir lo justo y necesario, llego y dejo salir sin querer lo que pienso, sin ningún escrúpulo ni conciencia de a quién le hablo y cómo lo hablo. Cuando hablo con mamá, por ejemplo, y digo cosas que no debería o me malinterpreta. O el por qué de que me gustara ir al colegio, se me generara poco menos un trauma por asistir a mi actual liceo. El por qué cuando estoy con un desconocido tengo paciencia de santo con complejo de psicólogo, y cuando estoy con alguien familiar me sale mi lado SuperSaiyajin en 2 minutos. O por qué luego de encontrar, después de mucho, un pasatiempo que me alimentara el entusiasmo tuve que decidir lo que sabía incorrecto, y dejar a causa de ello lo que recién descubría como nueva fuente de entusiasmo. Quiero saber por qué de pequeños somos humildes, y al tiempo, algunos nos tornamos orgullosos, pedantes. Y... otros asuntos. Si, no todos son así. Quiero ser parte de esa gente que mantiene intacta su serenidad de niño, su necesidad de curiosear, que sabe callar y hablar, que tiene paciencia y confía. No quiero parecerme a nadie, no quiero escuchar que mis cambios me llevan a 'ser igual que tu padre' o que me lleven a verme como 'la mamá que no eres' o como 'una anciana margada'... No quiero darme cuenta de los cambios. Quiero yo generar mis propios cambios para evitar que otras variables me sigan pudriendo lo infante que conservo aún. Quiero cambiar lo que me ennegrece. Quiero saber cómo lograrlo, porque tales cambios no siempre son posibles por uno mismo. Me hace falta un sol para hacer existir un día. Me hace falta el medio, la razón y el impulso para dar la retirada de la noche y dar cavida a la extensión del día y del azul del aire. Quiero saber cuál es mi sol. Me haces falta tú, sol, para saber por qué necesito compartir lo que antes disfrutaba a solas. Me haces falta, para crear mi día, mi cambio para bien. Etiquetas: bigger sky, reflexiones
miércoles, 4 de febrero de 2009buscando![]() Estaba empezando a obscurecer, y como último recurso, aún sabiendo que era caso perdido, me senté en la silla del computador. Jugueteé un momento con el puntero, aún indecisa si jugar a RO -aunque solo sea para matar porings-, entrar a Internet -donde no tenía página que ver ni nada que buscar-, conectarme a MSN -sabiendo que no había nadie porque había cerrado seción hace 5 minutos antes de sentarme- o descargar música -aunque no necesite musica nueva- en Ares. Tardé cerca d 10 minutos en decidirme y darme por rendida; nadie ni nada me distraería en el día. Al menos, Tomé mi polerón, mi mp3 y avisé que saldría a caminar. no este día.A pesar de lo obscuro y la brisa que corría, no hacía frío, por lo que amarré mi polerón a la cintura quedándome con una polera manga corta. Caminé en la dirección acostumbrada a paso rápido, como si tuviera algo que hacer. Recorría con los ojos el lugar por donde pasaba tratando de combinar lo que veía con la música que escuchaba, pero me fue imposible, la canción era muy enérgica, y con la poca luz que había no podía haber concordancia con la pesada guitarra que sonaba y el eco agudo de un grito masculino. Pude haber intentado combinar a los niños que aún jugaban en los columpios y en el terreno de cesped con la pelota, pero muy cerca de ellos habían otras figuras más grandes que ensuciaban la vista. Los autos hacían cambiar el ritmo al que iba la gente caminando y reflejaban la luz de los postes y algunos detellos de la luna que aún no se pronunciaba del todo en el firmamento, cambiando también las sombras que se proyectaban de los cuerpos sin luz propia; perdía el compás de mis propios pensamientos. Había interferencia. Al poco andar ya me encontraba cerca de una plaza, busqué un árbol y me senté a sus pies. El césped estaba algo humedo y con el ambiente incluso algo frío, pero tolerable. El ambiente desde ahí se percibía distinto. Bajo el árbol no me cegaba la luz de los autos, veía sombras claras bajo los objetos opacos y el ritmo del camino de la gente era único e inconstante, pero se mantenía bajo una misma frecuencia, sin interferencias ni cambios externos. En la plaza habían pocos focos de luz y la luna logró pronunciarse en el inmenso negro que ahora se apoderó del cielo -era como si la luna se ofendiera con tanta luz artificial que la sustituye... solo aparece de verdad cuando nadie interrumpe el brillo que le quita al sol~-. Bajo esa perspectiva, bajo esa luna y ese árbol, pude combinar lo que escuchaba y veía sin problemas. Ahora, con lluvias de cuerdas vibrantes que resuenan aumentando de forma casi ínfima acompañado de una áspera voz cantando casi en un susurro, veía caminar a varias parejas sin temor ni prisas, veía también a los pocos perros correr y jugar entre ellos, a otros durmiendo en el césped y otros caminando sin rumbo fijo, veía a niños en bicicleta acompañados de algunos amigos, veía los árboles grandes e imponentes con sus ramas en alto interfiriendo mi vista a la luna, como intentando tomarla, intentando estirarse y enrroscrce para lograr rodar ese semi círculo blanco que tan glorioso se veía. El viento desordenaba mi cabello e inflaba mi polera recorriendo hasta la parte baja de mi espalda, como si le perteneciera, helaba mis mejillas y las puntas de mis dedos, pero no sentía frío alguno. Las sombras iban y venían, y cada vez que veía una sombra hacerse más grande, me recorría un pequeño shock de estática me recorría el cuerpo provocando un pequeño instante de taquicardia, lo más probable que medio segundo de esta, pero lo suficiente como para poder caer de mi nube de pensamientos que se formaban cuando estaba con la vista ciega... tal vez, pensaba que alguien se me acercaba, reconociéndome. Uno de esos tantos perros que se me cruzaron por delante se me acerco un tanto más que los otros, llevaba una botella en el hocico. Levanté la mano para acariciarlo y sin preguntas ni dudas, se me avalanzó y frotó su cabeza contra mis piernas, después mi estómago y en mi pecho, y supe lo necesitado que estaba aquel animal. Buscaba una caricia, buscaba otro aroma, y al verme a su misma altura y en su misma situación -vagando con algo para encontrar distracción, él con su botella, yo con mi mp3-, no dudó en pedirme lo que necesitaba. Estuve un rato tirandole la botella para que la fuera a buscar y la trajera de vuelta, pero paré al poco rato. ¿Quién era yo para darle una esperanza de cariño para luego quitársela y dejarlo a su suerte? Por eso no miro mucho a los perros vagabundos. Había pasado un buen rato sentada allí sin moverme por lo que no había notado que me dolía la espalda y el trasero, y que además estaba bastante helada. Me puse el polerón, y seguí vagando. Tomé un camino distinto al acostumbrado para llegar a casa, y solo por la visión de estar llegando a donde me esperaban, me desvié y di otro paseo por el camino contrario a mi casa. Ahora ya se veían algunas pocas constelaciones en el cielo, pero eran tan poco visibles que la luna parecía solitaria todavía. A paso lento, seguía sin nada que se me atravesara, el camino estaba despejado, sin obstáculos ni ayuda, era un camino plano, donde no había sentido lógico para seguir, pero seguí. Con o sin lógica, yo seguí, y poco antes de llegar al final -que estaba a 3 metros de mi- decidí regresar, y regresé. Me devolví por el camino plano, donde seguir puede ser regresar o avanzar dependiendo de la perspectiva que s tenga, porque no había punto de partida. La música ahora eran solo escalas de cuerdas a alta tensión, octabas arriba, dos octabas más abajo, una cuerda sobre la otra, miles de cuerdas de un solo instrumendo completandose a si misma, como la perfección misma. Así, yo seguí a mi casa. Bajo esa perspectiva, bajo esa luna, dentro de mi música... Etiquetas: arte musas, bigger sky, reflexiones
lunes, 19 de enero de 2009aparentemente idóneo![]() Embriagada con el sol del verano, nada es más perfecto que casi tocar el vapor blanco de algodón en el mar gaseoso de ozono. Soy tan pequeña... ignorante. Ideal en un día sin tiempo como ahora. Etiquetas: asdf, bigger sky
domingo, 14 de octubre de 2007![]() Tan gran cielo, para ojos tan pequeños... La inmensidad de lo que no podemos tocar, pero si ver, es lo que nunca me dejará de sorprender. Son en esos días de sol cuando se ve tan grande, tan notorio, lleno de color, lleno de las navegantes que sólo descienden en invierno. Siempre he querido saber, si las aves tienen conciencia que surcan lo que muchos deseamos alcanzar algún día. ¿No sería lindo poder volar? ¿No sería lindo tener alas para poder llegar hasta donde llegue mi imaginación, respirar sin ninguna preocupación, y lanzar un gran suspiro de satisfacción?. Son cosas simples. Son cosas inalcanzables e imposibles para aquellas personas lógicas, para personas que necesitan ver para creer, para las personas "cuerdas". Y para quienes no son capaces de ver más halla de una simple flor, para quienes no son capaces de sentir la inocencia de las palabras de un niño, o para quienes, nunca han soñado. Yo aún sueño con tener mis propias alas. Tener mis alas y volar en un cielo infinito. Para quienes nunca han vivido esta experiencia, no queda más que vivir, y soñar. Vivir como si la existencia terminara mañana, y soñar como si no existiera el fin. Nada como estar a la sombra de un árbol, mirar el cielo, y... volar ^^ Can you feel? Etiquetas: bigger sky
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